3 claves para saber si tienes una infección vaginal y qué hacer si tienes una
Empieza con una comezón leve, casi imperceptible. Luego notas un cambio en el flujo, un ardor, un olor distinto. Lo físico incomoda, pero lo emocional pesa más. Te da pena decirlo, dudas si hiciste algo mal, si es por higiene, si tu pareja va a pensar que lo contagiaste o que “algo no está bien contigo”. Muchas mujeres cargan estos juicios en silencio antes de pedir ayuda.
La realidad es muy distinta. En México, cerca del 30 por ciento de las consultas ginecológicasse relacionan con infecciones vaginales. Son procesos inflamatorios causados por bacterias, hongos, parásitos o virus, y la mayoría de las mujeres los presenta al menos una vez en la vida, sobre todo entre los 20 y los 45 años. Detectarlas a tiempo evita molestias persistentes y complicaciones. Conocer tu cuerpo sin miedo ni culpa y acudir a revisión médica es una forma de autocuidado, no algo de lo que avergonzarse.
Soy el Dr. Ricardo Canseco, ginecólogo obstetra y fundador de Sentia Ginecología, unaclínica de salud femenina en Querétaro. Agenda tu cita de ginecologíasi deseas revisar tu caso con un acompañamiento cercano, cálido y sin juicios.
¿Qué es una infección vaginal y cuáles son sus causas?
Una infección vaginal es un proceso inflamatorio en la zona íntima que ocurre cuando se rompe el equilibrio natural de la vagina. Esta zona no es estéril ni “debe oler a nada”: conviven bacterias beneficiosas que la protegen. Cuando ese equilibrio se altera, ciertos microorganismos crecen más de lo normal y aparecen los síntomas.
Las infecciones vaginales pueden deberse a bacterias, hongos, parásitos o virus. No siempre tienen que ver con la higiene, las relaciones sexuales o los descuidos. Muchas veces ocurren debido a cambios internos del cuerpo que no controlas del todo.
Causas más comunes de las infecciones vaginales
El equilibrio vaginal puede alterarse por distintos motivos, entre ellos:
- Cambios hormonales, como los que ocurren en el embarazo, la adolescencia, el climaterio o con algunos anticonceptivos
- Uso de antibióticos, que eliminan bacterias “buenas” junto con las dañinas
- Defensas bajas, como en personas con diabetes, en tratamientos como quimioterapia o en periodos de mucho estrés
- Cambios en el pH vaginal, que pueden verse influenciados por duchas vaginales, productos perfumados o jabones agresivos
- Actividad sexual, no como causa directa, sino como un factor que puede modificar el ambiente vaginal
3 claves para saber si tienes una infección vaginal
Clave 1: Cambios en el flujo vaginal
El flujo vaginal es una secreción natural producida por la vagina y el cuello del útero. Su función es proteger la zona íntima, mantenerla lubricada y ayudar a mantener un ambiente saludable. A lo largo del ciclo menstrual, el flujo cambia en cantidad y textura como respuesta normal a las hormonas. Puede ser más transparente, más blanquecino, más líquido o un poco más espeso, y todo esto puede considerarse normal si no hay molestias ni mal olor.
Cada mujer tiene su propio patrón; por eso es importante reconocer qué es lo habitual para ti. El flujo vaginal funciona como un reflejo del equilibrio íntimo. Cuando ese equilibrio se altera, el cuerpo suele manifestarlo mediante cambios visibles y perceptibles.
Si el flujo se vuelve claramente diferente de forma sostenida, muy espeso, con grumos, de color amarillo, verde o gris, o si aparece un olor fuerte o desagradable, es una señal de que algo no está funcionando como debería. Estos cambios pueden estar relacionados con infecciones como candidiasis, vaginosis bacteriana o tricomoniasis y no suelen resolverse por sí solos.
Ante estos cambios, es importante evitar la automedicación y el uso de duchas vaginales o de productos agresivos. Aunque puedan parecer una solución rápida, suelen alterar aún más el pH vaginal y eliminar bacterias protectoras, lo que favorece que las infecciones regresen o se vuelvan crónicas. Escuchar estos cambios a tiempo permite intervenir adecuadamente y evitar molestias mayores.
Clave 2: Picazón, ardor o incomodidad íntima
Después del cambio en el flujo, muchas veces lo que aparece es la incomodidad. Una picazón leve que va y viene, una sensación de ardor que se nota más al orinar o durante las relaciones sexuales, o una irritación constante que no termina de desaparecer. Al principio puedes pensar que es algo pasajero, que ya se quitará por sí solo, pero cuando persiste, el cuerpo está dando otra señal clara.
La zona íntima es especialmente sensible. Puede reaccionar a cambios hormonales, al uso de antibióticos, al estrés o a alteraciones del pH vaginal. Sin embargo, cuando la picazón o el ardor se vuelve intensa, dura varios días o interfiere con tu descanso, tu trabajo o tu vida sexual, ya no se considera normal.
En la candidiasis, por ejemplo, la comezón suele ser muy intensa y puede acompañarse de enrojecimiento o de inflamación externa. En la vaginosis bacteriana, la molestia puede sentirse más interna, como una irritación constante, aunque con menos picazón. En infecciones como la tricomoniasis, el ardor puede aparecer durante las relaciones sexuales y dejar una sensación persistente de incomodidad después.
Clave 3: Olor y sensaciones corporales diferentes
Muchas mujeres se preocupan por el olor vaginal, pero es importante saber que la vagina tiene un olor natural que puede variar ligeramente a lo largo del ciclo menstrual. No necesita oler neutro para estar sana. Lo que sí es una señal de alerta es cuando aparece un olor fuerte, persistente y claramente distinto del habitual.
El olor “a pescado” es característico de la vaginosis bacteriana y suele hacerse más evidente después de las relaciones sexuales. En otros casos, el olor viene acompañado de una sensación constante de humedad, de incomodidad interna o de que algo no se siente bien en el cuerpo, incluso aunque el flujo no sea muy abundante.
Algunas infecciones también pueden provocar sensación de pesadez en la parte baja del abdomen o molestias pélvicas leves, sobre todo cuando no se han tratado adecuadamente o se repiten con frecuencia. En el caso de la tricomoniasis, la secreción puede verse espumosa o con burbujas, lo que es una señal clara de que se requiere valoración médica.
Aunque los síntomas puedan parecer similares, las causas no lo son. Por eso, usar el mismo tratamiento cada vez o asumir que todas las molestias íntimas son “hongos” suele llevar al problema a regresar. Identificar correctamente el origen es clave para que el alivio sea real y duradero.

.Tipos de infecciones vaginales: características y cómo identificarlas
Candidiasis vaginal
La candidiasis es una infección causada por un crecimiento excesivo de hongos del género Candida, que normalmente viven en pequeñas cantidades en la vagina sin causar problemas. Cuando el equilibrio se altera, estos hongos se multiplican y aparecen los síntomas.
Suele manifestarse con picazón intensa, ardor, enrojecimiento e inflamación en la zona íntima. El flujo típicamente es blanco, espeso y con grumos, parecido al requesón, y generalmente no tiene mal olor. Muchas mujeres notan que las molestias empeoran antes de la menstruación o después de usar antibióticos.
Vaginosis bacteriana
La vaginosis bacteriana ocurre cuando disminuyen las bacterias protectoras de la vagina y aumentan otras que alteran el pH vaginal. Es una de las infecciones más frecuentes y, a veces, pasa desapercibida porque no siempre provoca picazón intensa.
El signo más característico es un flujo grisáceo o blanquecino con olor fuerte, comúnmente descrito como “a pescado”, que suele intensificarse después de las relaciones sexuales. Puede haber sensación de humedad constante o incomodidad interna, aunque no siempre hay dolor o ardor marcado.
Tricomoniasis
La tricomoniasis es una infección causada por un parásito y se transmite principalmente por contacto sexual. A diferencia de otras infecciones, puede afectar tanto a mujeres como a sus parejas, aunque no siempre ambos presentan síntomas.
En las mujeres puede provocar flujo verdoso o amarillento, a veces espumoso, con olor fuerte. También puede causar ardor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales y una sensación general de irritación vaginal. Debido a que sus síntomas pueden confundirse con otras infecciones, el diagnóstico médico es fundamental.
¿Qué hacer si tengo una?
Tratamiento para la infección vaginal según la causa
El tratamiento para una infección vaginal no es el mismo en todos los casos. Aunque los síntomas puedan parecer similares, el origen puede ser bacteriano, por hongos o por parásitos. Por eso, usar el mismo óvulo cada vez o automedicarte suele hacer que el problema regrese.
Cuando se trata de candidiasis vaginal, el tratamiento suele incluir antifúngicos en óvulos o en tabletas orales. En la vaginosis bacteriana, se utilizan antibióticos específicos que restauran el equilibrio del pH vaginal. En el caso de tricomoniasis, el tratamiento también es antibiótico y generalmente debe indicarse tanto a la paciente como a su pareja.
Elegir el tratamiento correcto desde el inicio evita recaídas, resistencia a medicamentos y molestias prolongadas. Siempre acude al ginecólogo para saber cuál es la mejor opción para ti.
¿Se puede quitar por sí sola una infección vaginal?
Algunas infecciones leves pueden mejorar temporalmente, pero no es lo más frecuente. La mayoría de las infecciones vaginales requieren tratamiento específico para resolverse por completo.
Esperar demasiado tiempo puede hacer que los síntomas se intensifiquen o que la infección se vuelva recurrente. Además, cuando se trata de infecciones de transmisión sexual como la tricomoniasis, el tratamiento es indispensable para evitar contagios y complicaciones.
Si los síntomas duran más de tres días o regresan con frecuencia, lo más recomendable es acudir a valoración médica.
¿Mi pareja también necesita tratamiento?
Depende del tipo de infección.
En la candidiasis vaginal siempre es necesario tratar a la pareja, salvo que presente síntomas. Al igual, en infecciones como la tricomoniasis sí es fundamental que ambas partes reciban tratamiento para evitar reinfecciones.
Cuando las infecciones vaginales se repiten, muchas veces el problema no es el medicamento, sino que no se trató correctamente el origen o no se abordó de forma integral.
Hablarlo sin culpa ni vergüenza es parte del cuidado compartido.
¿Cuánto tarda en curarse una infección vaginal?
Con el tratamiento adecuado, la mayoría mejora en tres a siete días. Sin tratamiento, puede durar semanas o volverse recurrente.
Si después del tratamiento los síntomas persisten, es importante reevaluar la causa.
¿Puedo tener relaciones sexuales si tengo infección vaginal?
No es recomendable mientras existan síntomas. La fricción puede aumentar la inflamación, el ardor y retrasar la recuperación. En algunos casos, también puede facilitar reinfecciones.
Esperar a que el tratamiento concluya es lo más prudente.
¿Cuándo acudir al ginecólogo?
Con las infecciones vaginales, esperar de más suele complicar las cosas. No siempre es fácil decidir cuándo “ya amerita” una consulta, sobre todo si los síntomas parecen leves o intermitentes. Estas son señales claras de que es momento de acudir a revisión ginecológica.
Si los síntomas duran más de tres días sin mejorar o van aumentando, es importante no seguir esperando. La comezón, el ardor o los cambios en el flujo que se mantienen a lo largo del tiempo rara vez se resuelven por sí solos y pueden volverse recurrentes si no se tratan adecuadamente.
Busca atención médica si aparecen síntomas adicionales como fiebre, dolor en la parte baja del abdomen, molestias pélvicas o sangrado vaginal fuera de lo habitual. Estos signos pueden indicar que la infección avanza o que existe otro proceso inflamatorio que requiere atención oportuna.
Por eso , la mejor forma de identificar el tipo de infección y tratarla a tiempo es mediante una revisión ginecológica. Un diagnóstico certero permite abordar la causa real desde el inicio y evitar tratamientos inadecuados que solo alivian temporalmente.

Hola, soy el Dr. Ricardo Canseco
Médico especialista en ginecología y embarazo
Mi enfoque es simple: escuchar, explicar y acompañar sin juicios.
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